Buena calificación para el país más endeudado del mundo

Buena calificación para el país más endeudado del mundo

Recientemente la agencia de calificación crediticia Fitch ha recortado el rating de Japón desde ‘A+’ hasta ‘A’ con perspectiva estable. Según explica Fitch en su nota, su decisión está motivada por las dudas sobre el compromiso de Shinzo Abe con la consolidación fiscal, quien tiene pensado subir el IVA en 2017 desde el 8% hasta el 10%.

Además, Fitch señala el elevado y creciente nivel de endeudamiento, que podría alcanzar el 244% del PIB a finales de 2015, el más alto con diferencia entre los países calificados por la agencia. Sin embargo, el rating sigue siendo alto.

Ratings de Japón: Fitch ‘A’, S&P ‘AA-‘ y Moody’s ‘A1’.

Un país como Grecia, cuya deuda sobre el PIB fue del 185% en 2014, provoca mucho más temor de impago que Japón, con un 244% previsto en 2015.

No sólo no hay temores de impago en Japón, sino que su deuda cotiza mucho más barata que la estadounidense, es decir, los inversores se sienten más seguros invirtiendo en Japón que en Estados Unidos. El bono japonés a 10 años ofrece tan sólo 0,307%, muy por debajo del 1,917% del estadounidense.

Buena calificación para el país más endeudado del mundo
Buena calificación para el país más endeudado del mundo

Un primer factor que tiene Japón en contra de, por ejemplo, los países de la zona euro, es la presencia del Banco Central. Llegado el caso, el Banco de Japón, podría monetizar la deuda pública con programas de compras de bonos.

Por otro lado, Japón no se enfrenta a los mercados internacionales de la misma forma que otros países. Más del 90% de la deuda emitida está en manos de inversores locales: compañías de seguros, bancos domésticos, inversores privados e internacionales. Sólo el 9% de la deuda emitida está en manos de inversores internacionales.

 La población tiene más de 300.000 millones de dólares guardados en casa.

Además, el riesgo de deflación hace que los japoneses se conformen con tasas de interés reducidas, y prefieran invertir en el propio país antes que buscar alternativas en el extranjeros. Ante la escasa rentabilidad que ofrecen los bonos públicos o los depósitos bancarios,  cada vez hay más gente que guarda sus ahorros en casa en lugar de invertirlos.