El futuro ha llegado

El futuro ha llegado. De hecho, hace tiempo que se implantó en Japón. Hoy en día es normal ver robots en Japón en diferentes situaciones cotidianas.

En una tienda de Tokio, Nihonbashi Mitsukoshi, una amable recepcionista te recibe con una sonrisa y hasta cantando. Su nombre es Aiko Chihira, kimono y es un androide creado por Toshiba.

 

Otro humanice que atiende en tiendas es wisecracking Pepper, de 120 cm de alto, que vende máquinas de café y teléfonos móviles.

Dado el envejecimiento de la población, cada vez será más común el uso de robots de ayuda para personas mayores. El último diseño de este tipo de robots es el de Robear, el oso robot (del inglés robot+bear):

Asimo es la cara más visible de la industria androide japonesa, una industria que en los últimos años ha dado el salto de la teoría a la práctica -especialmente en el sector servicios- con robots humanoides capaces de interactuar de manera autónoma con los humanos.

Hiroshi Ishiguro es el nombre más reconocido en esta área de investigación. De su laboratorio han salido androides como Telenoid -un robot que pretende personificar las condiciones mínimas que permiten la comunicación humana-, Otonaroid -un robot con el que se puede conversar- o Kodomoroid -un robot concebido como una presentadora de noticias-.

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