La economía japonesa

La economía japonesa, aparte de ser la tercera potencia, con un PIB nominal de 4,9 billones de dólares, es también la más endeudada del mundo desarrollado, con un 243% del valor de su PIB en 2013 (es decir, más de 10 billones de dólares).  En comparación con las otras dos superpotencias, la deuda pública de Japón es más del doble de la de Estados Unidos  y once veces superior a la de China.

Financiar esta deuda a largo plazo a coste cero está al alcance de muy pocos países. Concretamente de tres: Japón, Suiza y Alemania. Actualmente Japón ofrece a sus inversores tasas negativas de rentabilidad (-0,005).

Desde el desastre del tsunami de 2011, la economía japonesa se va recuperando poco a poco. En 2013 creció un 1,95%, el mejor dato en tres años. Los principiares factores de crecimiento son la demanda interna y las mayores inversiones de las empresas como consecuencia de una mejora de la confianza.

La balanza comercial refleja un saldo negativo. Las exportaciones crecen débilmente (0,3%) y las importaciones de petróleo se mantienen fuertes.

Los principales datos macroeconómicos son los siguientes:

Crecimiento PIB 1,95 %
PIB nominal 4,9 billones de dólares
PIB per cápita 40.000 dólares
IPC 0,05 %
Desempleo 4,2 %
Déficit Público/PIB -9.24%
Deuda Pública/PIB 243%
Balanza por cuenta corriente/PIB 1,22%

fuente: Expansion (2013)

Las opiniones de los japoneses sobre el “Abenomics” son muy variadas.

Como recordatorio, el “Abenomics” es un paquete de medidas económicas lanzadas por el primer ministro, Shinzo Abe, en 2012. Estas medidas, apodadas las “tres flechas” son: intensa expansión monetaria, incremento del gasto público y reformas estructurales. Se trataba de poner fin al estancamiento económico que lastraba Japón desde dos décadas.

A raíz de estas medidas, el Banco de Japón ha incrementado sus tenencias de deuda pública en un 60% en 2013, y en 2014 tiene previsto aumentarlo en un porcentaje similar. El objetivo es duplicar la base monetaria japonesa con respecto al nivel que había en 2012. Además, la inversión pública ha crecido a su mayor nivel desde los 90, a un 11,3%. Como consecuencia, el gasto público ha llegado al nivel más alto de la historia, y el déficit público a uno de los más elevados (9,24%).

El objetivo del gobierno japonés ha sido el de aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos por la vía de las expansiones monetarias y los incrementos del gasto público.

El índice Nikkei aumentó más de un 50% en 2013 y el precio de la vivienda un 5%, su nivel más alto desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

En cuanto al yen, en Japón, se prefiere que esté lo más débil posible para promover las exportaciones. En 2013 se depreció un 20% frente al dólar.

A pesar de todas estas medidas, la economía japonesa ha crecido más o menos lo mismo en 2013 que en 2012 (sin “Abenomics”).

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