Negocios en Japón: Freixenet

Negocios en Japón: Freixenet

Una buena forma de aprender a hacer negocios en Japón es a través de la experiencia de otras empresas. Muchas gracias a Freixenet por concedernos esta entrevista:

Negocios en Japón: ¿Cuando y por qué se consideró entrar en Japón?

Freixenet: Entramos en Japón en los años 70 de la mano de Mitsubishi y Suntory que por entonces tenían una filial en España y se pusieron en contacto con nosotros.

Negocios en Japón: ¿Cuál es el principal reto a la hora de hacer negocios en Japón?

Freixenet: Al inicio no hubo mucho reto porque fueron ellos lo que se acercaron a nosotros. El reto fue que una vez pasados los primeros años, el consumidor japonés entendiera que el cava es un producto Español y lo apreciara en todo su valor.

Negocios en Japón: ¿Cuáles son las principales diferencias al hacer negocios con japoneses?

Freixenet: Los japoneses son muy cumplidores y tienen un elevado sentimiento del honor. Si dicen que van a vender X número de botellas en Japón, nunca permitirán que este objetivo no se cumpla. Además tienen un nivel de control de calidad muy elevado y detectan los defectos más insospechados, que en cualquier otro país ni siquiera se consideraría un defecto.

Negocios en Japón: Cuéntanos alguna anécdota

Freixenet: Una anécdota divertida es que los japoneses no sabían para qué servía una cubitera. Toda esta ceremonia de poner la botella de cava en hielo y luego beber de unas copas en forma de flauta les resultaba extraño. Sin embargo, como son personas muy ceremoniosas y obedientes, una vez entendieron el significado de la cubitera, el hielo y las copas, les encanta. Un problema insospechado es que, puesto que sus pisos son tan pequeños, no tienen lugar para guardar la cubitera y las copas y esto trajo como consecuencia que suelen beber cava en bares y restaurantes más que en sus casas.

Negocios en Japón: ¿Algún consejo para empresas que quieran entrar en Japón?

Freixenet: El consejo fundamental es: paciencia. En Japón las cosas tienen otros ritmos y son “sus” ritmos, no los que nos gustaría a nosotros. El otro asunto es la amabilidad y educación. Son extremadamente educados y amables y nunca dirán “no” por lo que es muy importante descodificar correctamente lo que dicen para entender sus mensajes.